lunes, 19 de enero de 2015

Calma

Yo no sé qué tiene la nieve, qué tipo de tecla toca por dentro para que de repente; la ilusión, por el solo hecho de caer, por el solo hecho de estar pasando.

Ayer por la noche nevó en Madrid. Llegó  un mensaje de whatsapp avisando. L. y yo decidimos salir a la calle con la ropa encima de los pijamas. No sé si es el silencio que acompaña a la nieve. No lo sé. Es como si se abriese un paréntesis cargado de oportunidades. Es como si soñar y cumplir los sueños fuera posible.

Hoy dicen que es el "Blue Monday",  como antes de anteayer fue el día de la croqueta. El día de la croqueta seguro que también se calcula con  una fórmula matemática.

Busco destino para mis vacaciones. Hoy, que es el "Lunes Azul" y tengo croquetas en la nevera.
Voy a tomarme una cerveza para celebrarlo.
¡Salud!


lunes, 29 de diciembre de 2014

Bola de Nieve

Y aquí estoy, después de doce horas trabajando atendiendo a las hordas ociosas. La Plaza Mayor no deja de vomitar gente. Los turistas no paran de llegar. Hoy mucho México y japocoreanos. Mejoro mi spanglish rápido. ¡Lo bien! En verdad, es lo único bien. Comunicarme todos los días en inglés.
Trato de subir mi ticket medio cruzando ventas. Estoy un poco hasta el pirri de eso.  ¿Que en qué consiste cruzar ventas? Pues en que, por ejemplo, si tú me pides un paracetamol porque te duele la cabeza, yo te tengo que conseguir vender (perdón, dispensar, que soy una profesional): el paracetamol, a poder ser que no sea EFG  sino EFP, una motosierra para que te cortes la cabeza por si no te funciona el analgésico, unos puntos de aproximación por si consideras la posibilidad de volver a unirla al cuerpo, unas gasas y Betadine para que no se te infecte el tajo. Luego ya, como quien no quiere la cosa,  te recomiendo algo para que duermas porque es seguro que después de eso no te será muy fácil pegar ojo, y algo más para que no te duela el cuello porque la analgesia del paraceta no va a ser suficiente, fijo. A lo mejor, también, un poco de cinta americana. Lo que se me vaya ocurriendo... ¡Si puedo te lo endilgo todo! Se trata de crearte una necesidad. Tú te irás a tu casa tan contenti porque te he creado una necesidad y te he dado una solución. En realidad, necesitas decapitarte hace tiempo. ¡Y lo sabes!  Contenta, yo,  porque de un artículo que te ibas a llevar al principio te has llevado seis o siete u ocho y el lunes (mañana, no me caerá bulla), y la dueña del cortijo más contenta aún dando palmas con lo que pueda. Así durante doce horas. Un sin vivir, de verdad.

Viendo Cuarto Milenio, bueno, de fondo, escucho decir a ese ser con aspecto de operario parroquial, de nombre Iker, que una de las figuras de Bélmez es un feto erguido. Me pregunto cómo se irgue un feto, porque no me da la cabeza para preguntarme nada más o nada más allá o más profundo o nada en general, y porque no me imagino la manera. En una de las reconstrucciones aparece Terele Pávez. ¡Terele Pávez, pardiez, qué ñoco haces ahí, si eres una grande! Por suerte no hace de feto erguido, pero lo mismo si se lo hubieran pedido... Porque ella también es una profesional. A mí se me hubiera quitado de la cabeza estas imágenes de guisantes prehumanos haciendo el... No sé describirlo. Luego ya, en el programa, se ponen a analizar. Salen hombres con batas blancas (ya ves, también venden lo que quieren) y se les va la olla un poco, a todos. Como si estuvieran puestos.

Tengo grabada en la cabeza una caja de Meloxicam 15 mg, con la palabra "Rodiya" escrita con boli azul. No se me va.

Tengo ganas de nieve. Hoy ha hecho mucho frío. Creo que solo es necesario que alguien ponga boca abajo a la ciudad  para que empiece a caer y volvamos a sentirnos niñas o a sentirnos o a sentir. La nieve siempre despierta ilusión, también es melancólica. Es una mezcla rara.

Hoy no sé por qué esta canción:


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Farolito

Tengo que hacer algo con urgencia, antes de que la vida me pase de largo, pero todavía no sé qué.

Paso frío por las noches. No sé hibernar.

Empiezo a tener de nuevo listas de "me gustaría": libros que leer, lugares a los que viajar , grupos a los que ver/oír en concierto... Me doy cuenta de que todas son cosas materiales que podría conseguir hacer. Conseguir y hacer, pero no es el hecho de tener lo que me hace pensarlas sino la posibilidad de que se abra una grieta por la que colarme si conseguirlas-hacerlas produjera un fogonazo que me hiciera sentir como un Peta Zetas.  Y sí, que no debería buscar fuera lo que debo buscar dentro. Me propongo hacer listas de lo inmaterial, esas cosas que bloqueo, pero como las bloqueo no salen, y si salieran no sé si saldrían. Un lío. Lo que pasa es que últimamente tengo los pies demasiado en la tierra. Too much virgo.

Me encantan los faros que tienen en el escaparte de Muebles Marín, las bolas del mundo aussi. Todos los días me paro delante del escaparate, enciendo un cigarro e imagino que soy una loba de mar, por un momento no soy rutina, pero también, después subo la calle.

Me gusta mucho esta canción

lunes, 22 de diciembre de 2014

Mercedes mereces

Me gusta este anuncio. No por lo que anuncia.




Quien me conoce bien, sabe que ese es el tipo de cosas que me gusta. Me hace gracia. Aparte de gracia, es que yo he podido ser él en alguna ocasión. Eso ya no habrá tenido ni puta gracia muchas veces. Alguien, algunas alguienes, en algún momento antes o después a lo largo de las relaciones sentimentales que he tenido, han sido: valientes, honestas, consecuentes, personas. Me han cogido de la mano. Me han mirado a los ojos. Me han hablado con el corazón  en la boca para que reaccionara. Del mismo modo en que si hubieran podido me hubieran cogido por los pies, puesto boca abajo, atizado para que saliera algo de mí, lo que fuera, como quien rompe una piñata. He permanecido muchas veces ajena a todo como si no fuera conmigo, como si no fuera mi vida, pensando en qué me estaban contando o en que tenía hambre, pero no era el momento de comer o sueño o  que me apetecía fumarme un cigarro o en levantarme e irme  o en cómo salía de la situación sin que nada fuera un drama que no me apetecía vivir o en qué esperaban de mí que no había vendido ninguna moto. Creo que la gente tiende a pensar que hay algo más en mí, pero no. Soy así de plana, un poco como un recortable, y además me sale insensibilizarme cuando no sé manejar los sentimientos ajenos. Pienso en lo desesperante que puede ser. En el momento, jamás he valorado el gesto. No se valora lo que no se ha hecho nunca porque no se sabe lo que cuesta.

Domingo. Te has ido. No de la mejor manera.

Veo los anuncios típicos navideños, el vuelve a casa y todo ese rollo, que quieras o no te pone sensiblona cuando estás lejos (sí, a mí también en el pasado). Me alegra pensar que este año no será un peso pensar que como trabajo no podré estar en casa. Trabajo igualmente, pero podré estar en casa.

Es un contraste, en el barrio donde trabajo, por un lado las familias paseando o tratando de pasear (está la cosa, en el centro de Madrid, estos días para sacar la catana y no parar de sumar puntos),  supuestamente pasando un día bueno, feliz, con esos gorros de los Angry Birds familias enteras. Un sindiós, de verdad. Y por otro lado las personas mayores, que son muchas en el barrio, sobre todo mujeres que viven solas y pasan de los 80 e incluso de los  90 en una gran mayoría, que te cuentan tras tomarles la tensión que está inusualmente alta, que no hay nada que hayan hecho distinto estos días, que comen sano, que no les preocupa nada especialmente, pero que estas son unas fechas muy tristes o que si no las has visto hace unas semanas es porque se han caído en casa y han pasado 2 o 3 días en el suelo sin poder levantarse hasta que alguien una amiga o un familiar ha notado la ausencia. Han estado convalecientes todo ese tiempo y con tanta gente les da miedo salir a la calle porque se sienten inseguras, inestables, frágiles y tienen miedo a volver a caerse si algún Angry Bird sin querer se las lleva por delante. Yo tiraría una bomba.

Me gusta cuando me despierto por la mañana estar sola en casa. Mañana lo estaré, pero ahora noto la ausencia. No sé qué quiero. A veces, tengo ganas de salir corriendo. Lo verbalizo incluso: tengo ganas de irme lejos, muy lejos. Tanto como en situaciones como las del anuncio, ante mis respuestas, alguien hubiera querido que me fuera. Y eso, puedo asegurar, es muy muy lejos...


domingo, 23 de noviembre de 2014



Me gustan los días grises como hoy, y no tener nada que hacer. 
Hablar contigo por la mañana, y saber que vuelves. 
Deshacer los planes para esperarte.
Darme una ducha larga con el agua hirviendo.
Recoger la casa. Cambiar las sábanas. Hacer una colada. 
Ver el otoño en las hojas de los árboles mientras escribo.
Tomarme una copa de vino antes de comer.
Empezar un libro que sacude de nuevo mi imaginación. 
Que llegue el sueño bajo la manta, y cuando abra los ojos estés tú.


Me entretengo queríendote
 
Por la tarde, al atardecer,
después de los versos,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.

Apago las luces y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo...
(¡Es hermoso el otoño para amarte !)

…encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.

Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.

Gloria Fuertes.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Life is good

No hace ni cinco minutos (puede ser algo más) que por fin he vuelto a casa. Puedo decir que estoy hasta el ñoco, directamente. Que no puedo con más semanas interminables de 14 días. He vuelto a perder el objetivo,  a día de hoy no sé cómo alcanzarlo, se me hace lejano.... y ni siquiera tengo ideas, no lo veo, y en eso se me va todo. Pese a este deje de pesimismo, hoy en general he sido feliz, he estado contenta, Los días (hoy) me pasan de otra manera si se que después está Y. ¡Cuánto tiempo (por falta de tiempo) retrasando el encuentro con ella!  Cuánto en tan poco tiempo, también.
Estoy fumando, sin ganas, por hacer algo en este momento que no sea solamente escribir aquí, sin saber muy bien por qué, hasta que la casa se caliente. Las noches son frías últimamente, cortas, de pesadillas e insomnio, de falta de abrazos, de caricias, de proximidad y no lo digo, no se lo digo, pero la soledad me pesa. Tengo frío en este veroño.
La gente sonreía en la Latina y en Huertas, el alcohol nos hace sonreír. También hay quien hemos llorado a palo seco, abrazándonos a quien queremos bien hace muchos años, confesándonos inconfesables que jamás nadie sabrá
Ayer tuve una mala mañana, porque hay cosas por las que no quiero pasar, pero pasé, pero tengo claro que no quiero volver a pasar. Ese tipo de cosas que no he contado mas que a Y., porque no quiero reconocerle a nadie más que me he vendido y me da asco. Mi naturaleza me hace no buscar confrontaciones, pero mi naturaleza también me hace no ser capaz de renegar de quien soy, cómo soy y lo que soy. No quiero venderme. No voy a pasar por más aros. Me enfada, mucho, muchísimo. Me dan ganas de vomitar y vomité ayer. No va a venir nadie a decirme ahora que tengo que ser la Señorita Pepis para continuar en mi trabajo. Me la suda /me lo suda todo mucho, en general.  Nadie más que yo sabe cuánto. Daría un golpe de estado en este momento, y enviaría muy lejos todo, sino fuera por que de eso no solo dependo yo. Será en algún momento que cada quien quede en su sitio.
En general, estoy muy harta de la mediocridad, de la falta de legalidad, de que bailes de agua, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de los grises, las grises, los grises, las grises, los grises, las grises. Las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises...

Quiero color. Bailar. Vivir. Ser. Estar. Bailar. Bailar. Bailar. Bailar. Bailar. No voy a poner color en la vida de nadie que no tenga ninguna intención de ponerlo en la mía. Así.
Y en el camino de vuelta, esto, también:

Otro día cuento lo bueno.

martes, 16 de septiembre de 2014

Pilas alcalinas

Hoy no tengo mucho el día. Esta conjuntivitis, de manual de medicina,  me hace ver la vida como a través de una lágrima densa y detenida que no cae nunca,  no ayuda. Tenía cosas pensadas para hacer cuando salí del trabajo, pero al final lo básico, lo imprescindible. Llenar la nevera para los siguientes diez días de trabajo que aún quedan por delante. Comprar rápido, siguiendo la lista, sin detenerme a pensar. Nada de compra por impulso. Estoy contenida.
Pienso en hacerme un regalo, pero aquello que quiero hace tiempo ya no tiene sentido. Me gustan mucho los relojes o me gustaban, porque ahora pienso que nos esclavizan. Me fijo en las muñecas de la gente, un reloj es como un grillete que nos encadena a las rutinas. Me fijo en mis muñecas. Sólo dos pulseras de cuero en la muñeca izquierda; una con más de diez años comprada en Sitges cuando mi vida era S.; la otra traída de Baleares hace un par de veranos, a veces la miro y pienso que no debería llevarla, porque fue un regalo hecho con un amor que luego yo traicioné, desprecié, no sé por qué de aquella manera, aún así la llevo. Así tampoco se me olvida lo que puedo llegar a ser.
Miramos los relojes para no llegar tarde al trabajo, para calcular, por ejemplo, si tenemos que correr para no perder el autobús. Odio el ritmo de Madrid, y verme absorbida por él. Como si me hubiera rendido y sucumbido a lo que no quiero. Me veo corriendo como el resto, como si en llegar 10 minutos antes a casa me fuera la vida. Cuando la vida sin darnos cuenta se nos va precisamente en eso. Eso de lo que me reía después de tanto tiempo fuera de aquí, pues eso, soy yo también ahora. Hace más de seis años que no utilizo reloj. Se fueron gastando las pilas de los nueve o diez que tengo y no las repuse, se quedaron los relojes detenidos y olvidados en cajones. Los ritmos en Badayork eran otros. Aquí vuelvo a ser de nuevo una esclava del tiempo. No llevo reloj, pero si una bola con una cadena en cada tobillo. Aquí las pilas que se gastan todos los días son las mías.

Sigo pensando qué regalarme. Por no tener, no tengo hecha ni una lista de libros que quiero leer o de música por escuchar o películas por ver o de conciertos a los que ir u obras de teatro que no quiero perderme o de todas esas cosas que me gustarían, me gustan o me gustaban. Cosas simples y sin mucho valor, escritas rápido y casi inteligibles, son las que llenaban esas listas otros años.  Cosas o ideas que poblaban mi imaginación, ahora un poco desierta. Me parece triste.
Mi hermana T. me llama y me envía más mensajes por whatsapp estos últimos días. Y no lo dice, pero es seguro que está preocupada. En mi familia no nos decimos estoy preocupada por ti, estamos más y punto.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Horóscopo

Dice mi horóscopo esta semana que es posible que quiera cambiar de gafas para seguir las tendencias de la moda. No sé quien ñoco se encarga de escribir la sección de horóscopos. 
Si fuera yo quien lo escribiera diría que:
Es posible que en lo único que pienses cuando llegue el fin de semana sea en dormir y echarte la siesta. Dormir, vaya.  Descansa. Haz caso a tu cuerpo que es sabio. Si sales el sábado volverás a casa, y te dolerá hasta la uña del dedo gordo del pie izquierdo. Te sentirás sin energía. Mayora. Volverás convencida de la reunión con tus hermanas que lo mejor que puedes hacer es invertir en conseguir tu objetivo, en vez de gastarte la pasta  en una FIV, sólo porque estás cerca de los 41 (e Y, está en ello,  E. está en ello, C. está en ello),  y jamás antes te habías planteado la maternidad. Bueno, sí, en una ocasión, pero te llovíó del cielo un adolescente de 15 años, con un trastorno disocial,  y una poca de esquizofrenia mal medicada, y después de ahí nunca máis te lo volviste a plantear. No te viste capacitada. No lo olvides.
Si bebes vino en la comida, te dolerá la cabeza. Te parecerá a la vuelta que vives en el fin del mundo, pero no, pero casi. Tendrás tentaciones de hacer una llamada y prolongar la noche, pero no la harás porque podrías complicarte la vida y ahora no estás para eso. No compensa.
Pensarás que la luz de septiembre es espectacular, como más blanca. Te gusta la luz de septiembre. En general, te gusta septiembre, pero lo flipas estos últimos días con la luz. Lo verás todo más blanco pese a que la pérdida de agudeza visual en el ojo derecho vaya en aumento. Pero la pérdida de agudeza visual no está reñida con el blanco. El blanco es blanco siempre.
No tendrás planes para el domingo mientras escribes en el blog, aunque te rondarán un par de ellos que no has concretado. No te gusta decir sí, para luego decir no. Te debatirás entre la siesta y los planes. Sólo el domingo sabrás qué pasa.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Sorpresas

No recordaba cuando fue la última vez que alguien me dio una sorpresa que me hiciera llorar de alegría. Y ayer fue. Alcé la cabeza, miré por encima ( o a través o ni sé) de la persona a quien estaba terminando de cobrar, para dar los buenos días,  porque había entrado alguien y me quedé con el buenos días en la boca.  Allí estaba G. Mi G. Hecho todo un dandi, como siempre, con una de sus preciosas gorras, su barba perfectamente recortada, su sonrisa blanca, generosa, su mirada noble y clara. Salí corriendo de detrás del mostrador. Me abracé a él, sin creerme que estuviera allí. Un abrazo largo, sentido. Se removió todo por dentro, como si fuera el gran amor de mi vida, que también lo es. Se me saltaron las lágrimas de alegría. No pude dejar de abrazarle en un rato largo. Le quiero tanto...tantísimo...Más de un año sin vernos es demasiado tiempo. Eso sí, no le perdono que no haya avisado para haber podido cambiar el turno con alguien y pasar más tiempo con él, aunque la sorpresa ha sido mayúscula, maravillosa. Tanta alegría me dio como rabia no haber podido irme de su mano en ese momento. Tantas cosas de que hablar con G., que como Y., está reñido con las nuevas formas de comunicación: son escuetos en los whatsapp y enemigos declarados de las redes sociales. Ellos dos que son dos grandes conversadores. Cuánta ilusión de golpe. Cuántos sentimientos. Mi amigo. Mi compañero de fatigas y alegrías. Lo mejor que  conservo del oeste. Lo mejor en muchos años.
Toda la tarde hoy con él, y con toda esa gente maravillosa que le rodea. 
Si hoy me preguntaran qué es la felicidad, diría que es estar con G.

Lo que nos comemos el tarro pensando qué será mañana, cuando lo importante es hoy.
Somos presente. 





sábado, 6 de septiembre de 2014

Cosas que no soporto 2

No soporto a las personas que para explicar algo, dan infinitas vueltas y utilizan todo el vocabulario que conocen (sea poco o o mucho). Me parece de una falta de inteligencia tremenda no saber concretar en pocas palabras. Me aburre sobremanera la verborrea. Mañana trabajo doce horas con el tontolapolla del gerente, y es ese tipo de persona. Ese tipo de persona a quien le encanta escucharse, y claro, no escuchan.
Me cansa escuchar hablar a alguien, explicando una gilipollada detrás de otra como si hubiera descubierto la penicilina o como si fuera él quien estuviera entendiéndolo cuando está hablando. Es que creo que es eso último. El caso es que no aguanto que se haga como una tesis doctoral para todo. ¡Y no me puedo ir ni cortar el monólogo ni decir cuantísimo me aburre!. Así que o asiento, "sí, sí, sí ", en un tono cansino, para que calle. El problema es que de esa manera no le convence, porque no quiere que le dé la razón sin haber entendido ¿sin haber entendido qué, tontolapolla consorte, que vienes del sector de la construcción y no tienes ni idea de éste? Lo único que quiero en esos momentos es que se calle. Solo un poco de silencio. Vamos a jugar a callarnos, venga. Si por el contrario no asiento porque me infla las narices y además hay temas en los que no puedo dársela, para qué queremos más, entonces no tiene fin, y al final volvemos al "sí, sí, sí" cansino, y vuelta a empezar.
No puedo con el plastismo.
Abúrreme, pero no me canses.
Y sí, estoy encabronada con trabajar mañana. Y sí, también son un poco las hormonas.

Señó, dame paciencia y mantenme lejos de los cutters afilados. Sobre todo lo último.