sábado, 18 de abril de 2015

Abril

Se está pasando abril echando hostias. Y mira que abril es un mes bonito para cualquier cosa, como para los imprevisibles. Por aquí de momento nada de eso. Abril lineal, plano, monótono, gris, pese a mis cambios de humor o precisamente por eso.

Me está empezando a dar mucha pereza algo. En contra de lo que pueda parecer es algo bueno para mí. Lo peormejor que me puede dar algo es pereza . No pereza de vagancia sino de hastío, de qué rollo o pesadez, de ¡no te soporto más!.  A ver, que no es bueno nada de eso, pero hay quien para tomar decisiones funcionamos así. Un rollo, ya. 

Si mañana antes de entrar a trabajar está abierto Muebles Marín, me voy a autoregalar algo. Eso si no hay alguien con la misma pereza que yo, que haya decidido hacer lo mismo para sacudírsela un poco de encima. Como quien mira de lado y se quita la caspa de las solapas. Un poco así. En realidad, creo que hay muchos que como yo también sueñan con un faro.

Me gustaría ser capaz de empezar la casa por el tejado. Esta semana miraba pisos de alquilar para vivir en una ciudad cerca del mar. Tan ilusa que ya me veía allí. Aún me veo. Puede ser. No es un imposible. La meseta me está costando. Sus ritmos, esta sensación de no tener vida, las prisas, la falta de tiempo libre, esta sensación de que se va la vida trabajando. Tenía más vida social en Madrid cuando vivía en el Oeste que ahora que vivo aquí. ¿Qué puta mierda es esa de planear con dos o más semanas quedar con alguien? ¿Qué mierda de agendas tenemos tantos? Veía más a mi madre o a mis hermanas y mis sobrinos, por ejemplo, antes que ahora, con eso lo digo todo. Una gran mayoría de los mesetarios soñamos con vivir cerca del mar. ¿Con qué sueña la gente que vive cerca del mar? Esa gente que tiene/tenéis el privilegio de ver el mar a diario. No sé, lo mismo te plantas allí y entonces deseas cualquier otra cosa. Como vivir en otro sitio  solo por  el hecho de soñar con ver el mar a diario. No creo, ¿no?
Yo no sé qué sonido tendrá el mar a estas horas. Para mí suena así. Y me parece tan bonito que no me parece imposible nada.

miércoles, 1 de abril de 2015

Manos frías

¿Corazón frío o caliente?

martes, 31 de marzo de 2015

1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12

zasa
Me llama la jefa al despacho para contarme el cálculo que ha hecho de: el número de ventas que tengo que hacer por hora, el número de artículos por venta, el valor del ticket medio y todos los totales del total de todo que tengo que alcanzar en las largas peonadas de Semana Santa, y mira, qué quieres, estoy allí sentada enfrente de ella con mi traje de teletubbie ¡a lo Dipsy!, pero me evado, por salud mental. Pienso en gilipolladas como esta de Google Maps, que calcula la ruta a pie, de Madrid a Myanmar, y tiene la consideración de avisar con un: "Ten cuidado puede haber errores o tramos no aptos para ir andando"

2344h.
97,66 días, si caminaras las 24 horas.
195,32 días, a una media de 12 horas caminando (lo que viene siendo una jornada de trabajo).

Muy fan de Google Maps.

También pienso en torrijas.

El resto de los números que escucho como de lejos me suenan un poco así


lunes, 23 de marzo de 2015

Where?

Qué grises los días. Qué poco tiempo para nada. Qué poco tiempo para todo. La rutina me apaga. Aprieto los dientes cuando pienso. Bato record Bite Force Quotien. Sólo la férula de Michigan lo sabe. Y sigo dejándome llevar como si no fuera yo lo que transporta mi cuerpo, como olvidándome de que vivo ahí dentro. Soy un tupper con restos, dentro de una bolsa de plástico verde.  
Estoy donde tengo que estar en apariencia. Suspendida. Colgada de un asa. Al vaivén de otros movimientos.
Definitivamente, no es sano para la alegría que no conjugue la vida en presente.

 

lunes, 19 de enero de 2015

Calma

Yo no sé qué tiene la nieve, qué tipo de tecla toca por dentro para que de repente; la ilusión, por el solo hecho de caer, por el solo hecho de estar pasando.

Ayer por la noche nevó en Madrid. Llegó  un mensaje de whatsapp avisando. L. y yo decidimos salir a la calle con la ropa encima de los pijamas. No sé si es el silencio que acompaña a la nieve. No lo sé. Es como si se abriese un paréntesis cargado de oportunidades. Es como si soñar y cumplir los sueños fuera posible.

Hoy dicen que es el "Blue Monday",  como antes de anteayer fue el día de la croqueta. El día de la croqueta seguro que también se calcula con  una fórmula matemática.

Busco destino para mis vacaciones. Hoy, que es el "Lunes Azul" y tengo croquetas en la nevera.
Voy a tomarme una cerveza para celebrarlo.
¡Salud!


lunes, 29 de diciembre de 2014

Bola de Nieve

Y aquí estoy, después de doce horas trabajando atendiendo a las hordas ociosas. La Plaza Mayor no deja de vomitar gente. Los turistas no paran de llegar. Hoy mucho México y japocoreanos. Mejoro mi spanglish rápido. ¡Lo bien! En verdad, es lo único bien. Comunicarme todos los días en inglés.
Trato de subir mi ticket medio cruzando ventas. Estoy un poco hasta el pirri de eso.  ¿Que en qué consiste cruzar ventas? Pues en que, por ejemplo, si tú me pides un paracetamol porque te duele la cabeza, yo te tengo que conseguir vender (perdón, dispensar, que soy una profesional): el paracetamol, a poder ser que no sea EFG  sino EFP, una motosierra para que te cortes la cabeza por si no te funciona el analgésico, unos puntos de aproximación por si consideras la posibilidad de volver a unirla al cuerpo, unas gasas y Betadine para que no se te infecte el tajo. Luego ya, como quien no quiere la cosa,  te recomiendo algo para que duermas porque es seguro que después de eso no te será muy fácil pegar ojo, y algo más para que no te duela el cuello porque la analgesia del paraceta no va a ser suficiente, fijo. A lo mejor, también, un poco de cinta americana. Lo que se me vaya ocurriendo... ¡Si puedo te lo endilgo todo! Se trata de crearte una necesidad. Tú te irás a tu casa tan contenti porque te he creado una necesidad y te he dado una solución. En realidad, necesitas decapitarte hace tiempo. ¡Y lo sabes!  Contenta, yo,  porque de un artículo que te ibas a llevar al principio te has llevado seis o siete u ocho y el lunes (mañana, no me caerá bulla), y la dueña del cortijo más contenta aún dando palmas con lo que pueda. Así durante doce horas. Un sin vivir, de verdad.

Viendo Cuarto Milenio, bueno, de fondo, escucho decir a ese ser con aspecto de operario parroquial, de nombre Iker, que una de las figuras de Bélmez es un feto erguido. Me pregunto cómo se irgue un feto, porque no me da la cabeza para preguntarme nada más o nada más allá o más profundo o nada en general, y porque no me imagino la manera. En una de las reconstrucciones aparece Terele Pávez. ¡Terele Pávez, pardiez, qué ñoco haces ahí, si eres una grande! Por suerte no hace de feto erguido, pero lo mismo si se lo hubieran pedido... Porque ella también es una profesional. A mí se me hubiera quitado de la cabeza estas imágenes de guisantes prehumanos haciendo el... No sé describirlo. Luego ya, en el programa, se ponen a analizar. Salen hombres con batas blancas (ya ves, también venden lo que quieren) y se les va la olla un poco, a todos. Como si estuvieran puestos.

Tengo grabada en la cabeza una caja de Meloxicam 15 mg, con la palabra "Rodiya" escrita con boli azul. No se me va.

Tengo ganas de nieve. Hoy ha hecho mucho frío. Creo que solo es necesario que alguien ponga boca abajo a la ciudad  para que empiece a caer y volvamos a sentirnos niñas o a sentirnos o a sentir. La nieve siempre despierta ilusión, también es melancólica. Es una mezcla rara.

Hoy no sé por qué esta canción:


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Farolito

Tengo que hacer algo con urgencia, antes de que la vida me pase de largo, pero todavía no sé qué.

Paso frío por las noches. No sé hibernar.

Empiezo a tener de nuevo listas de "me gustaría": libros que leer, lugares a los que viajar , grupos a los que ver/oír en concierto... Me doy cuenta de que todas son cosas materiales que podría conseguir hacer. Conseguir y hacer, pero no es el hecho de tener lo que me hace pensarlas sino la posibilidad de que se abra una grieta por la que colarme si conseguirlas-hacerlas produjera un fogonazo que me hiciera sentir como un Peta Zetas.  Y sí, que no debería buscar fuera lo que debo buscar dentro. Me propongo hacer listas de lo inmaterial, esas cosas que bloqueo, pero como las bloqueo no salen, y si salieran no sé si saldrían. Un lío. Lo que pasa es que últimamente tengo los pies demasiado en la tierra. Too much virgo.

Me encantan los faros que tienen en el escaparte de Muebles Marín, las bolas del mundo aussi. Todos los días me paro delante del escaparate, enciendo un cigarro e imagino que soy una loba de mar, por un momento no soy rutina, pero también, después subo la calle.

Me gusta mucho esta canción

lunes, 22 de diciembre de 2014

Mercedes mereces

Me gusta este anuncio. No por lo que anuncia.




Quien me conoce bien, sabe que ese es el tipo de cosas que me gusta. Me hace gracia. Aparte de gracia, es que yo he podido ser él en alguna ocasión. Eso ya no habrá tenido ni puta gracia muchas veces. Alguien, algunas alguienes, en algún momento antes o después a lo largo de las relaciones sentimentales que he tenido, han sido: valientes, honestas, consecuentes, personas. Me han cogido de la mano. Me han mirado a los ojos. Me han hablado con el corazón  en la boca para que reaccionara. Del mismo modo en que si hubieran podido me hubieran cogido por los pies, puesto boca abajo, atizado para que saliera algo de mí, lo que fuera, como quien rompe una piñata. He permanecido muchas veces ajena a todo como si no fuera conmigo, como si no fuera mi vida, pensando en qué me estaban contando o en que tenía hambre, pero no era el momento de comer o sueño o  que me apetecía fumarme un cigarro o en levantarme e irme  o en cómo salía de la situación sin que nada fuera un drama que no me apetecía vivir o en qué esperaban de mí que no había vendido ninguna moto. Creo que la gente tiende a pensar que hay algo más en mí, pero no. Soy así de plana, un poco como un recortable, y además me sale insensibilizarme cuando no sé manejar los sentimientos ajenos. Pienso en lo desesperante que puede ser. En el momento, jamás he valorado el gesto. No se valora lo que no se ha hecho nunca porque no se sabe lo que cuesta.

Domingo. Te has ido. No de la mejor manera.

Veo los anuncios típicos navideños, el vuelve a casa y todo ese rollo, que quieras o no te pone sensiblona cuando estás lejos (sí, a mí también en el pasado). Me alegra pensar que este año no será un peso pensar que como trabajo no podré estar en casa. Trabajo igualmente, pero podré estar en casa.

Es un contraste, en el barrio donde trabajo, por un lado las familias paseando o tratando de pasear (está la cosa, en el centro de Madrid, estos días para sacar la catana y no parar de sumar puntos),  supuestamente pasando un día bueno, feliz, con esos gorros de los Angry Birds familias enteras. Un sindiós, de verdad. Y por otro lado las personas mayores, que son muchas en el barrio, sobre todo mujeres que viven solas y pasan de los 80 e incluso de los  90 en una gran mayoría, que te cuentan tras tomarles la tensión que está inusualmente alta, que no hay nada que hayan hecho distinto estos días, que comen sano, que no les preocupa nada especialmente, pero que estas son unas fechas muy tristes o que si no las has visto hace unas semanas es porque se han caído en casa y han pasado 2 o 3 días en el suelo sin poder levantarse hasta que alguien una amiga o un familiar ha notado la ausencia. Han estado convalecientes todo ese tiempo y con tanta gente les da miedo salir a la calle porque se sienten inseguras, inestables, frágiles y tienen miedo a volver a caerse si algún Angry Bird sin querer se las lleva por delante. Yo tiraría una bomba.

Me gusta cuando me despierto por la mañana estar sola en casa. Mañana lo estaré, pero ahora noto la ausencia. No sé qué quiero. A veces, tengo ganas de salir corriendo. Lo verbalizo incluso: tengo ganas de irme lejos, muy lejos. Tanto como en situaciones como las del anuncio, ante mis respuestas, alguien hubiera querido que me fuera. Y eso, puedo asegurar, es muy muy lejos...


domingo, 23 de noviembre de 2014



Me gustan los días grises como hoy, y no tener nada que hacer. 
Hablar contigo por la mañana, y saber que vuelves. 
Deshacer los planes para esperarte.
Darme una ducha larga con el agua hirviendo.
Recoger la casa. Cambiar las sábanas. Hacer una colada. 
Ver el otoño en las hojas de los árboles mientras escribo.
Tomarme una copa de vino antes de comer.
Empezar un libro que sacude de nuevo mi imaginación. 
Que llegue el sueño bajo la manta, y cuando abra los ojos estés tú.


Me entretengo queríendote
 
Por la tarde, al atardecer,
después de los versos,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.

Apago las luces y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo...
(¡Es hermoso el otoño para amarte !)

…encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.

Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.

Gloria Fuertes.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Life is good

No hace ni cinco minutos (puede ser algo más) que por fin he vuelto a casa. Puedo decir que estoy hasta el ñoco, directamente. Que no puedo con más semanas interminables de 14 días. He vuelto a perder el objetivo,  a día de hoy no sé cómo alcanzarlo, se me hace lejano.... y ni siquiera tengo ideas, no lo veo, y en eso se me va todo. Pese a este deje de pesimismo, hoy en general he sido feliz, he estado contenta, Los días (hoy) me pasan de otra manera si se que después está Y. ¡Cuánto tiempo (por falta de tiempo) retrasando el encuentro con ella!  Cuánto en tan poco tiempo, también.
Estoy fumando, sin ganas, por hacer algo en este momento que no sea solamente escribir aquí, sin saber muy bien por qué, hasta que la casa se caliente. Las noches son frías últimamente, cortas, de pesadillas e insomnio, de falta de abrazos, de caricias, de proximidad y no lo digo, no se lo digo, pero la soledad me pesa. Tengo frío en este veroño.
La gente sonreía en la Latina y en Huertas, el alcohol nos hace sonreír. También hay quien hemos llorado a palo seco, abrazándonos a quien queremos bien hace muchos años, confesándonos inconfesables que jamás nadie sabrá
Ayer tuve una mala mañana, porque hay cosas por las que no quiero pasar, pero pasé, pero tengo claro que no quiero volver a pasar. Ese tipo de cosas que no he contado mas que a Y., porque no quiero reconocerle a nadie más que me he vendido y me da asco. Mi naturaleza me hace no buscar confrontaciones, pero mi naturaleza también me hace no ser capaz de renegar de quien soy, cómo soy y lo que soy. No quiero venderme. No voy a pasar por más aros. Me enfada, mucho, muchísimo. Me dan ganas de vomitar y vomité ayer. No va a venir nadie a decirme ahora que tengo que ser la Señorita Pepis para continuar en mi trabajo. Me la suda /me lo suda todo mucho, en general.  Nadie más que yo sabe cuánto. Daría un golpe de estado en este momento, y enviaría muy lejos todo, sino fuera por que de eso no solo dependo yo. Será en algún momento que cada quien quede en su sitio.
En general, estoy muy harta de la mediocridad, de la falta de legalidad, de que bailes de agua, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de lo gris, de los grises, las grises, los grises, las grises, los grises, las grises. Las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises, las grises...

Quiero color. Bailar. Vivir. Ser. Estar. Bailar. Bailar. Bailar. Bailar. Bailar. No voy a poner color en la vida de nadie que no tenga ninguna intención de ponerlo en la mía. Así.
Y en el camino de vuelta, esto, también:

Otro día cuento lo bueno.