martes, 15 de septiembre de 2015

Clap your hands

Hoy me está costando un esfuerzo hacer lo mínimo. El principal problema del primer mundo de hoy ha sido no ser capaz de encender el calentador y terminar duchándome con agua fría. Cuando estaba desnuda en la cocina (porque el calentandor del año 2, sin punto cero, se apagó cuando estaba en la ducha) manteniendo pulsado por vigésima vez el botón, para ver si acaso conseguía mantener la llama encendida, pensé cómo sería volver a desnudarme o ser desnudada por primera vez por un alguien.  No fui capaz de imaginarlo porque no hay un alguien concreto y en lo abstracto me pierdo bastante, la verdad. Necesitaba la imagen del cuerpo de alguien, pero ¿cómo? si iba a ser la primera vez. No estaba por la labor de conformar una especie de Mrs. Potato mental, con más de una boca o veinte pechos o treinta manos. Mal o no, no sé. Porque el deseo debió ser atropellado cada una de las veces pasadas y no pude recuperar ningún recuerdo del que nutrir la imaginación. Tampoco fui capaz de mantener encendida la llama. Como la vida misma.


Dice este tipo que todos tenemos un doble cuántico, que conserva la memoria mientras nosotros recibimos los shocks.  Me está costando la misma vida entender qué quiere explicar, en realidad porque pienso que es una ida de olla muy grande. Es posible que mi doble cuántico mientras yo estaba en la cocina, ya se hubiera duchado y estuviera secándose el pelo e incluso sí hubiera sido capaz de imaginar, basándose en recuerdos que yo no tengo, lo que yo no estaba siendo capaz. Que sí pudiera proyectar sobre un alguien abstracto una mezcla de sensaciones que yo sentí con otros alguienes. Que mientras a mí, en el pasado, el  deseo me atropellaba hubiera estado sentado a los pies de la cama o en el borde de un sillón o en una silla, observando. Mi doble cuántico voyeur. A lo mejor mi doble cuántico, además, mantiene la llama en su tiempo, quién sabe.
Ahora, una cosa tengo bien clara, si mi doble que dispone y vive un tiempo distinto del mio (básicamente más) es capaz basándose en una memoria que yo no conservo, pero que al mismo tiempo es mía,  de imaginar y dar forma a  toda y cada una de las cosas que a mí se me pasan por la cabeza, y que yo descarto porque no recuerdo, me  disperso o por la falta de tiempo, debe estar mínimo clapping her hands. Pues una cosa le voy a decir, que no me toque las palmas que me conozco.
La única verdad del día de hoy, en medio de todo este sindiós,  es que yo me he quedado con el shock del agua fría.
Quiero ser mi doble cuántico.



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2 comentarios:

  1. Ahora no paro de pensar que leches hora mi doble...
    Y sobre lo de imaginar sobre la nada... es dificil si...aunq casi lo prefiero a imaginar sobre piel q ya no va a estar...no se...
    Mi drama es estar en la cama y no ser capaz de salir, asi q m voy a dormir...q yo soy de mañanas
    Elena

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  2. Mi drama es no encontrar el momento de irme a la cama (;
    Un beso, Elena.

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